El concepto de ambiente abarca diversos campos de la realidad humana, en esencia es
el soporte físico para la convivencia entre las diversas formas de vida. Las características
y significados del medioambiente son cambiantes, en función del entorno natural o
construido en que se sitúen los sujetos y su cosmovisión de dicho espacio, aspecto que
también condiciona la percepción de los elementos del ambiente como recursos,
problemas, medios de vida, territorio, paisaje, etc. Por tanto, los entornos ambientales
y su percepción no son uniformes, en cuanto están configurados por una diversidad de
agentes, por problemas y situaciones diferentes y por múltiples maneras de dar
respuesta a las situaciones y problemas. En consecuencia, los procesos participativos,
individuales o colectivos, deben tener en cuenta el ambiente y sus múltiples significados,
de forma que las dinámicas de participación se ajusten a la comprensión realista y
compleja del entorno y sus posibilidades de transformación.
Los problemas ambientales
Los problemas ambientales hacen referencia a situaciones negativas, críticas y de
destrucción del entorno que se originan en los desequilibrios generados por la acción y
el impacto humano en los ecosistemas o bien por situaciones de inestabilidad en la propia
naturaleza, que generan riesgo y ponen en peligro la salud y el bienestar humano y de
las demás formas de vida, aspecto último, escasamente considerado en la
conceptualización de los problemas ambientales y su impacto. Los problemas ambientes
son visibles en la contaminación del agua, del suelo, del aire, los incendios forestales, en
definitiva, en el conjunto de elemento que deterioran la naturaleza y la estabilidad de los
ecosistemas.
Los problemas ambientales, a pesar de su cualidad objetiva, son percibido de manera
diversas por los individuos y las sociedades. La evaluación crítica de los problemas
ambientales depende de múltiples factores, entre otros, el nivel de sensibilidad de las
personas, el alcance de su impacto y, desde una perspectiva más subjetiva, al
conocimiento o desconocimiento de estos. En palabras de Meira (2013, p. 32) “los
problemas ambientales que existen se deben, sobre todo, a que las personas y las
comunidades no poseen un conocimiento “objetivo” y “real” de cómo es y de cómo
funciona el mundo real”, considerando esta carencia de conocimiento de los problemas
ambientales, Meira propone que “(…) la educación en general, y la Educación Ambiental,
en particular, debe centrarse en transmitir aquellos conocimientos científicos que
permitan construir una imagen real de su entorno -para que la gente lo perciba y entienda
tal como realmente es- y, por lo tanto, les permita actuar también en consecuencia”
(2013, p. 32).
La actuación de los agentes sociales y su implicación está condicionada, como ya se ha
indicado, por el nivel de formación, sensibilidad, conciencia y responsabilidad de las
personas y, a nivel colectivo, por la manera como cada comunidad experimenta los
problemas ambientales y su impacto (Jiménez, 2024). Entre los principales problemas
ambientales destacan: incendios forestales, especies vegetales en peligro de extinción,
animales en peligro de extinción, contaminación del aire, del agua, del suelo; pérdida de
biodiversidad, deforestación, desertificación, agotamiento de los recursos naturales
(marinos, vegetales, minerales…), cambio climático…